… y te empiezas a fijar en cómo te trata la gente… hay un patrón en común, «la ternura». Lo dices en la mente, y se te escapa una sonrisa tímida, tu niña interior ríe a carcajada limpia. Ambas somos cómplices de la travesura más grande, de la osadía de Ser.

En el silencio de la mañana, los pajaritos son mi banda sonora.

Las gaviotas, y su enfoque irónico ante la vida, me convencen, caigo rendida. Es el previo descanso, al despertar.

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… y escucho la brisa, allá afuera, sacude la ropa, sacude mis pensamientos.

El momento llama, noto mis letras apiñadas y el aire se vuelve ligero, otra vez me encuentro escribiendo poesía.

Camino por el pueblo, recorriendo mis pasos..

Voy cuál escáner, pues a mi andar voy pintando de mis colores favoritos, todas las casas, todas las calles.

Voy sintiendo todo ese cariño regresando hacia mí. Sigo caminando.